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Mostrando entradas de 2013

Que nada cambie

Puede que lo haya entendido... y puede que no. Pero lo que sí sé es que no he sido una persona para ti. Nada real. Solo un arquetipo. Un simple arquetipo, que no siente, que no sabe, que solo actúa como debe actuar.  La protagonista de una historia de novela barata: solo se mueve y nunca piensa. Quiero creer que hay más que eso, pero también intuyo que no quise que lo supieras.  No sé si esperas algo de mí, si quieres algo para mí. Pero si es así no lo sabré jamás, puesto que ya no vas a decírmelo.  Y no me importa; pago mucho dinero para que alguien lo haga por ti. 

Tres meses antes de una tragedia

-Señorita... esto no es digno de su... talento musical. -Jo, tío... para una vez que escribo la letra de una de mis canciones yo sola... -Ya, pero... las canciones suelen rimar... y al público no le gustará oírla decir "cuando mueras voy a echar perros muertos sobre tu tumba" o "quien jode a la Tatiana acaba con un palo metido en el culo". -Bueno, pues arréglala, pero quiero que diga lo mismo, ¿estamos? -Se lo diré a Marc; él la "maquillará" un poco. -Pero... ¿me va a maquillar? ¡No me cambies de tema que te crujo! -Me refería a la canción... Bueno, dejémoslo. Él lo hará bien. " Desorientada" Letra: Tatiana Candy y Marc López Interpretación: Tatiana Candy Coros: Las Chic Compuesta por: Marc López Música: DJ Borja El Sol entró por mi ventana, iluminó mi vida con su luz. Él siempre había estado allí, pero entendí que mi ventana eras tú. Ya no quedan más motivos (ya no quedan más motivos) que me guíen, que...

Hasta perder la cabeza

El escenario se iluminó de intensos colores cálidos mientras el humo caía por los bordes hacia el público. Cuando la cantante salió, vestida con un traje dorado lleno de lentejuelas y portando el micrófono en su mano derecha, los asistentes se pusieron en pie eufóricos, corearon su nombre, levantaron sus mediocres pancartas, lucieron sus frentes llenas de letras incomprensibles, intentaron llegar al escenario saltando por encima de las vallas de seguridad, se desmayaron, tiraron sus bebidas sobre el espectador de al lado, se subieron en los hombros del machito de turno, levantaron las luminosas pantallas de sus teléfonos móviles, besaron a su mejor amiga aprovechando la coyuntura, perdieron el abono y la cartera, fueron víctimas de la sustracción de su abrigo, se torcieron un tobillo, cantaron como un cuervo afónico el estribillo del "single" más oído en la radio, intentaron contarle -sin éxito- a su amigo lo que les pasó el otro día en el autobús, llamaron a su madre para d...

Vivo por ella

I will always love you, Sarà perché ti amo, Nothing's gonna change my love for you, Chanson d'amour, Te quiero, te quiero, You're nobody till somebody loves you, You're beautiful, Ti voglio bene, Ne me quittes pas, All I want for Christmas is you, Poema de amor, Love me back, Sigo aquí, Call me maybe, My one and only love, Te voy a esperar, Come to me, L'amore é una cosa semplice, Drunk on you, Love ya, Please, remember me, You´re the reason, I even thought of marriage, Do you want fries with that? She can't save him.

Epístola de destinatario vertical

Saca el papel, coge un bolígrafo y comienza a escribir. "Querido Lucas: Esta es una de esas cartas que se escriben para luego romperlas, así que nunca la vas a leer. Lo peor de todo es que no solo no vas a leer nada sino que tampoco lo vas a oír de mí, porque sé que no quieres oírlo y porque si hablara alguna vez así, pues no sería yo.  El caso es que quiero que sepas que eres muy especial para mí, mucho más de lo que pensé que serías nunca. Tampoco creí que te vería nunca como lo que eres ahora, alguien que ha conseguido entrar en mi vida y que no imaginaría fuera de ella. Esto es solo un arrebato de una tarde de diciembre, así que no significa que nada vaya a cambiar para mí, aunque ese cambio en realidad se ha ido produciendo poco a poco, sin que apenas me diera cuenta, y sin que pudiera evitarlo (cosa que me hubiera gustado realmente). Hace un tiempo me prometí que algo así no volvería a pasar, y veo que ya estoy metida en ello otra vez, pero no me importa lo qu...

A algún lugar del Polo Norte

Querido Santa: Este año no voy a andarme con rodeos a la hora de pedirte cosas. Es cierto que he acumulado odio por valor de tres mil elfos trabajadores y cuatro mamás Noel en solo unos meses, pero ¿no sería la vida un poco menos interesante sin los enemigos? Para esta Navidad quiero tantas cosas que no sé si tus elfos van a ser capaces de conseguirlo todo, teniendo en cuenta que tan solo queda un mes, pero por una vez en la vida seré optimista y cruzaré los dedos para que sea posible. Sin más dilación, he aquí mi lista: Este año quiero para mí la belleza de Barbie, la inteligencia de Stephen Hawking, el ritmo de James Brown, la voz de La Sirenita, la filosofía de El Principito, el carisma del Professor Layton, la voluntad de Tiana, la ilusión de Martin Luther King, la chulería de Jake el Perro, la inocencia de Eduardo Manostijeras, la fuerza de Balto, la intuición de Sherlock Holmes, la prosa de Cervantes, la valentía de El Cid, la entrega de Jack Dawson, la paciencia de ...

Dale a un hombre pescado y él te preguntará por el certificado de calidad

-Siéntate junto a mí. -Sí, maestro. -Cluza las pielnas y eleva los blazos en esta posición, así. Coloca los dedos folmando un cílculo. -Sí, maestro. -Ciela los ojos e inspila suavemente. No pienses en nada, solo siente el aile de las montañas a tu alededol. -Maestro, hace un poco de frío. -El buen monje no tiene flío. La meditación te alejalá de él. -Ya, pero... ¿para eso cuánto queda? Noto que se mueren mis dedos, maestro. -La meditación te alejalá de la neclosis. -Ya... vale. Ohmmm ... -Ohm... -Ohm... -Ohm... -Ohm... -Ohm... -Maestro... -¿Qué? -Tengo hambre. -La meditación te alejalá del hamble. -Ohm... -Ohm... -Ohm... -Ohm... -Ohm... -Ohm... -Maestro, tengo que ir al lavabo. -La meditación te alejalá de la excleción. -Ohmmmm... -Ohm... -Ohm... -Ohm... -Ohm... -Ohm... -Ohm... -Ohm... -Maestro, tengo ganas de estornudar... aaaaaaa... -La meditación te alejalá de los plocesos alélgicos. -Ohm... -Ohm... -Ohm.....

¡Cómo quema la llama del amor!

-¡Alto! Aunque seáis una hermosa damisela no tenéis permiso para atravesar estas puertas. ¿Sois consciente de que el príncipe Gumersindo tiene prohibido el paso a todo aquel que no sea de su guardia personal? -¿Y sois vos consciente de que lleváis la cremallera del pantalón bajada? Cuando el guardián de la puerta se miró la entrepierna para comprobar si era cierto que enseñaba sus partes más íntimas aproveché para asestarle un garrotazo en la sesera. -Sois un necio, guardián- dije al cuerpo que yacía inconsciente-, ¡la cremallera aún no se ha inventado! Me adentré en el majestuoso castillo portando como única defensa un garrote y una cuerda, que a punto estaba de dejar de serlo, y pude observar con estupefacción que la limpieza de las salas era mucho mayor de lo que yo esperaba, puesto que el príncipe Gumersindo también era conocido como Gumer el Diarreas. Las grandes oleadas de guardias que yo creía que me asediarían al entrar debían de haber sido convertidas por el b...

La clave del éxito

Hoy me he permitido el lujo de pensar, así, sin anestesia ni nada. Entre todas las cosas que me han venido a la cabeza estaban el maldito mono de la falda, La Cucaracha, Wolfgang Maier, bombones de chocolate, el nacimiento de los unicornios, cómo dibujar figuras de interferencia y cómo lograr el éxito. He tenido que pasar por alto muchas de ellas para que no se viera reducida mi capacidad de ver el mundo tal y como lo veo ahora, pero me he visto obligada a pararme en el mono de la falda y lo de lograr el éxito. Lo cierto es que he pasado mucho tiempo con lo del mono, sinceramente, pero al final me he decidido a triunfar, a successear , in English. Y así, a lo tonto, he descubierto que para alcanzar el éxito, agarrarlo por las solapas, zarandearlo y quitarle las monedas que se le caigan al suelo, hay que beber de las fuentes clásicas. Cuando digo clásicas, digo ya inventadas, y cuando digo fuentes, me refiero a fuentes de agua potable, no vayamos a ser tan estúpidos. Por lo tanto aquí,...

El yayo de Orión

-¿Qué es aquello? -Yo diría que es la Tierra, señor. -¿Conque la Tierra? -Afirmativo. -¿La Tierra? -Que sí. -¿Estás seguro? -Pues no del todo, pero más o menos sí. -Ya... y... ¿eso qué es? -¡Le he dicho que es la Tierra! -Quería decir qué es la Tierra. -Ah... un planeta rocoso. -¿Tiene atmósfera? -Sí, de nitrógeno, oxígeno y argón. También hay algo de dióxido de carbono y vapor de agua, entre otros. -Entiendo. ¿Cómo es que sabes tanto de este sitio? -Señor, fue el tema de mi tesina. Me la corrigió usted. -Pues no lo recuerdo. En fin, ¿qué más tenemos? -Núcleo metálico y campo magnético, abundantes silicatos y tectónica de placas muy activa. -¿Tectónica de placas? -Sí, señor. En nuestro planeta hace mucho que ya no hay, pero... -Da igual. ¿Vida inteligente? -A ratos. -¿Fenómenos atmosféricos? -Sí, este planeta es muy activo. -¿Tienen tecnología avanzada? -Más o menos. Ahora mismo, probablemente, nos estén observando desde sus estaciones....

La gravedad del asunto

Años y años de estudio daban, al fin, su fruto: mi primer viaje espacial. Una vez me encontré sentada en el módulo principal de la nave sentí como mi estómago hacía cositas raras y, cuando el capitán entró en la cabina de mandos para decirnos que el viaje estaba a punto de empezar, las "cositas raras" se convirtieron en descomposición. A pesar de la excitación estaba tremendamente asustada y no pude evitar cerrar los ojos durante los primeros diez minutos de ascenso; mi corazón latía tan fuerte que oía mis pulsaciones dentro de los oídos.  -¿Estás más tranquila?- dijo el capitán, en un inglés más parecido al japonés que a otra cosa, cuando comenzamos a orbitar alrededor de la Tierra, ya fuera de la atmósfera. -Sí, señor. -Pues entonces es tu momento. Ajústate el traje y sal.  Contesté con otro "sí, señor", aunque en el fondo quisiera decir "¡No me lo puedo creer! ¡Oh, Dios del universo universal, gracias!", y, tras una hora y media d...

New-casual-modern-technologic-hypertruño-art

La galería abría sobre las diez. Quizá las once, no estoy segura. Las salas eran grandes, blancas y frías, como de costumbre en los museos; los audiovisuales (que resultaban ser solo visuales) proyectados sobre las pantallas colgantes daban a las estancias algo más de personalidad. En algunas salas había bancos para contemplar las pinturas, pero, según la temática de las mismas, no se sabía bien si aquello era menaje o arte. La colección reunía obras de grandes artistas como Matisse, Kandinsky, Malevich, Miró, Tàpies, Klee, Klimt por lo que cabía esperar que más de una persona saliera de allí en profundo éxtasis (más o menos como Pablo Alborán). No obstante, una de las estancias albergaba un lienzo verdaderamente intrigante. Aquel prodigio era obra del mismísimo anónimo. Sí, anónimo. Apareció entre unos cubos de basura de una barriada de Madrid y nadie se atribuyó el mérito (ni siquiera cuando a posteriori se supo el valor de la pintura). Los expertos creyeron que tal vez las malt...

Cruz

El bar estaba a rebosar. Apenas había sitio para los cuatro jóvenes que acostumbraban a tomar allí unas copas todos los viernes. Bueno, y los jueves y los miércoles y los martes y los lunes. Sin olvidar los sábados y los domingos de partido. -¿Os habéis enterado de que ha palmado el Carlos? -¿Qué Carlos? ¿El hijo de la de la administración de lotería? -Sí, ese, ese. -Y ¿eso? -Pos na, en un accidente de coche. Dicen que iba to pedo. -Joder, qué mal, si ese venía conmigo a clase en sexto de primaria. -Sí, y ya se le veía venir. -Mazo. -El año pasado me dijo Alex que le habían visto entrando por la noche con unos tíos en el correccional abandonado. A saber qué hacían. -Bueno, pero también me dijo a mí Ali que lo habían pillao robando en el estanco de Robles. -Y en el bar de arriba, ¿qué te crees? -Y los hermanos eran iguales también... yo sigo creyendo que el Luis fue el que me robó la bici. -A ti la bici, y al padre de mi vecina los limpias del coche y la anten...

Cara

-Y que Dios lo acoja en su seno. Amén . -Amén- corearon todos los asistentes casi susurrando. En aquella tarde de otoño parecía que los nubarrones negros se habían posado encima del cementerio de Alameda del Carrillo para descargar sobre él litros y litros de lágrimas frías. Los altos cipreses se confundían con las figuras de los estilizados hombres que, vestidos con un traje negro casi idéntico, rodeaban el ataúd que poco a poco se iba introduciendo en la tierra. Las mujeres, por su parte, hacían corrillos en torno a la madre, que pedía a gritos explicaciones a alguien que estuviese por encima, incluso, de las nubes. Las hojas de los árboles azotaban a todos los presentes cuando soplaba el viento; los paraguas volaban, los chales parecían cuervos enzarzados y las lágrimas de quienes acababan de despedir a un hijo se confundían con la lluvia.  El ataúd rozaba las paredes de la fosa al descender por ella, la tierra caía al fondo en pequeñas aglomeraciones... El padre y ...

¡Camarero, una de gangsters!

Hola. 23:55 ¿Tienes ya lo mío? 23:55 Hola. 23:58 No, aún no 23:58 Lo necesitp ya. 00:00 *necesito 00:00 No me lo traen hasta mañana o pasado. 00:05 No me gusta que me hagan esperar, y lo sabes. 00:05 No tengo la culpa de que no esté ya. 00:12 ¿Se puede saber qué coño estás haciendo? 00:12 Estaba arreglando unos asuntos. 00:13 A mí no me vaciles. 00:13 No te vacilo. 00:14 Para ya un poquito, ¿no? 00:14 No te impacientes. 00:14 Me tienes ya hasta los cojones de tanto lloriquear. 00:15 Ahora no contestas, ¿no? 00:17 ¿Sabes qué? 00:26 Me importa una mierda que te hayas ofendido. 00:26 Paso de toda esta mierda. 00:29 Que te den. 00:30 Estaba arreglando unos asuntos. 00:47 Pues que te jodan, gilipollas. 00:48 Paso de ti y de todo este rollo. 00:48 Dile a Panda que deje de joderme con estas movidas y que se solucione sus asuntos. 00:48  Sois todos unos hijos de puta egoístas... pasad de mi culo. 00:49 Estaré fuer...

En un hotel de St. Pancras...

-Supongo que desearán saber por qué los he reunido a todos aquí. -Sí, creo que ya es hora de que nos dé alguna que otra explicación, detective- apostilló la siempre impertinente señora Clum. -Como sabrán, mi presencia en este hotel no es gratuita. Llegué aquí en calidad de escolta y, desafortunadamente, me hallo ahora en calidad de detective. También sabrán, o supondrán (espero), que la muerte de la baronesa Davidoff no ha sido tampoco algo gratuito. -¡Anda! Y ¿por esa idiotez nos ha tenido retenidos dos días? ¡Dos días! No creo que sea motivo suficiente para perder nuestro tiempo. -Si me deja continuar, señora Cl... -Tiene razón- vociferó su marido, siempre sumiso-. Ya está bien de tanto mangoneo. La muerte de la baronesa fue completamente accidental y si no lo fue a mí me importa un bledo; ni mi esposa ni yo tenemos nada que ver en eso. -Puede que no... o puede que sí. No sean impacientes. La señora Clum golpeó a su marido en la rodilla con el abanico. Ec...

Lecciones de (nombre impronunciable): disyuntivas

-Señor Larson, señor Larson, creo que tengo la esencia de la Tierra. -Claro, pequeño, claro- dijo Larson agachándose hacia él. -Lo digo en serio- replicó el alienígena- Llevo ya un tiempo aquí y creo que estoy empezando a entenderlos. -Pues tendrás que ayudarme a "entendernos" algún día. -Pero ¿cómo hacen para manejar toda la información social que reciben día a día? Hay tantas cosas por elegir...   ¿Cómo querrá el helado? ¿De fresa, de vainilla? ¿Quizá de caramelo? ¿De mango, de sandía? ¿Chocolate, menta?¿De pomelo? Diga, ¿ Pepsi o Coca-Cola ? Fanta ¿de naranja o de limón? ¿Agua embotellada o gaseosa? ¿Tal vez un vino peleón? ¿Eres hipster o eres mainstream ? ¿Del Barça o del Real Madrid? ¿Te gusta ver Divinity o eres más de la MTV ? ¿Tienes perro? ¿Tienes gato? ¿Prefieres Xbox o PS3 ? ¿Monoteísta? ¿Politeísta? ¿O únicamente crees en lo que ves? Tú lees ¿cómic o novela? ¿O quizá divulgación? ¿Escuchas a Bach y a Mozart? ¿O es qu...

Micro-apocalipsis

Primero apareció el aspirador automático/robotizado/milagroso que pulula por la casa a su aire limpiando lo que bien puede. Wilfred lo llamamos. Se paseó por la habitación chocando estruendosamente contra los muebles y succionando sin piedad a esos pequeños bastardos conocidos como ácaros hasta que la batería se despidió de este "mundo cruel". Lo cogí en brazos como si fuese mi churumbel y lo llevé a su centro de operaciones para enchufarlo a la corriente (aquel aparato de la pared siempre me pareció tecnología alienígena, pero eso ahora no importa). Lo dejé allí alimentándose y fui a mi siempre amada cocina a alimentarme yo también.  -¡Furcia!- oí al entrar. La tostadora acababa de insultarme. Me giré indignada y la miré con desprecio. -Habló la aspirante a horno. Cuando crezcas llámame- dije sin terminar de creer lo que estaba haciendo. Tengo la sospecha de que se sintió ligeramente insultada, porque se desenchufó de la pared y, roja de calor e iracundia, m...

Fictionize me

7 de septiembre. El elemento más extraño de aquella escena era la intensa luz solar que atravesaba los cristales dándole un toque cálido a la estancia. Me resultaba así, extraño, porque no encajaba con lo que estaba a punto de experimentar.  Estaba sola en casa, como casi siempre, y los crujidos de las paredes eran incesantes. La distribución de mi habitación- con un escritorio que daba la espalda a la puerta que conducía al siempre oscuro recibidor- contribuía muy notablemente a que mi sensación de inseguridad fuese constante. Recuerdo perfectamente que estaba escribiendo unas reflexiones en un cuadernillo azul, reflexiones sobre las apoteósicas juergas mentales que se organizan en mi cabeza de cuando en cuando. Dejé que me invadiese una sensación de nostalgia mientras escribía, tanto fue así que mi corazón comenzó a latir más rápido, casi emocionado. En ese instante oí un golpecillo al otro lado del recibidor. No pude pensar en otra cosa que no fuese mi pequeña cobaya haci...

De película

-Hola, me llamo Miguel y llevo veintidós horas sin hablar de películas. -Hola, Miguel- corearon al unísono las quince personas que formaban un círculo a su alrededor. -Bueno, Miguel, cuéntanos cómo está siendo tu experiencia- dijo un señor con gafas y chaqueta de pana.  -Bueno... a ver... al principio me parecía normal. Hablaba de películas y a la gente le gustaba. Solía ver películas en mi casa y en el cine y las veía muchas veces. Me aprendía los diálogos y leía curiosidades sobre actores y directores. No sé en qué momento dejé de hacer otras cosas (si es que hacía otras cosas) para dedicarme solo a esto. El caso es que, como dicen en la película de... -No, Miguel, autocontrol. -Pero es que en la película de... -Miguel- dijo más serio-, solo tú puedes controlarlo. Deja a Francesco que nos cuente su experiencia y reflexiona sobre las similitudes. -Yo- dijo ese tal Francesco- empecé a ver películas por aburrimiento. Al principio lo hacía con mi reproduc...

Pesadillas de hámster

El hámster corretea dentro de su jaula, cuando advierte que los barrotes que lo rodean son los dientes de un gato de color verde. Se hace una bola sobre sí mismo y en la oscuridad de su barriga observa dos pequeños puntos de color rojo. Los sigue sin pensarlo. Regularmente los puntos dejan de verse durante una décima de segundo. No le hace falta estar muy cerca de ellos para darse cuenta de que son dos ojos, dos ojillos rojos como el fuego. Dentro de sus pupilas se ven caras blancas llenas de manchas rojas. Entra en uno de ellos, el que menos presencias tiene, y lo atraviesa sin mirar a su alrededor para encontrarse, al final de este, con una casa. No tiene paredes ni techo. Al entrar en ella se descubre a sí mismo tumbado en el suelo, casi muerto, lleno de conos plateados clavados en la piel. Junto al cuerpo, en el suelo, hay una puerta. No sabe por qué, pero cruza esa puerta. Se halla, entonces, en mitad de una habitación muy poco iluminada en la que una lámpara redonda que no emite...