De película

-Hola, me llamo Miguel y llevo veintidós horas sin hablar de películas.

-Hola, Miguel- corearon al unísono las quince personas que formaban un círculo a su alrededor.

-Bueno, Miguel, cuéntanos cómo está siendo tu experiencia- dijo un señor con gafas y chaqueta de pana. 

-Bueno... a ver... al principio me parecía normal. Hablaba de películas y a la gente le gustaba. Solía ver películas en mi casa y en el cine y las veía muchas veces. Me aprendía los diálogos y leía curiosidades sobre actores y directores. No sé en qué momento dejé de hacer otras cosas (si es que hacía otras cosas) para dedicarme solo a esto. El caso es que, como dicen en la película de...

-No, Miguel, autocontrol.

-Pero es que en la película de...

-Miguel- dijo más serio-, solo tú puedes controlarlo. Deja a Francesco que nos cuente su experiencia y reflexiona sobre las similitudes.

-Yo- dijo ese tal Francesco- empecé a ver películas por aburrimiento. Al principio lo hacía con mi reproductor de VHS, luego pasé al DVD y más tarde, a Internet. También iba al cine y a proyecciones de cine internacional y veía películas en mi PSP y en mi MP4 y en mi tablet y en Antena 3 en la sobremesa, y veía presentaciones de diapositivas de Power Point, los anuncios de Youtube, las vallas publicitarias que se mueven, las animaciones de los videojuegos, los cortos de Pixar y el osito Berni... ¡Santo Dios! Veía hasta los vídeos de la tripa de los Teletubbies. 

-Calma, Francesco, calma... respira hondo. ¿Ves, Miguel? Todas las cosas en exceso son malas, por lo que yo te recomiendo que dejes de ver películas durante unos cuantos meses y...

-¡Jamás!

Miguel saltó por la ventana de aquel peligroso cuarto piso y se precipitó al vacío agitando los brazos en el aire. Se rompió casi la totalidad de sus costillas, las dos piernas, el radio y el cúbito del brazo derecho y la muñeca izquierda, la mandíbula, cuatro dedos y los tobillos. Pasó mucho tiempo sentado en su sofá sin poder moverse y, sin remedio pero también sin pena, alivió su dolor y sus largas horas de hastío viendo películas en su DVD. 

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