Si no puedes cantarlas, critícalas I


Eurovision Song Contest, un concurso en el que todos los países europeos estaremos perdidos si los países del este se siguen fragmentando.

Este año hemos sentido en nuestros corazones un verdadero caos de emociones venido directamente desde Azerbaijan. Ha habido canciones buenas, muy buenas, aceptables y penosas (como todos los años); y es necesario que apunte que, aunque casi me revienta el tímpano con algunas, otras me han parecido de una calidad cuasi-exquisita.

Empecemos, pues (y al estilo internacional):

01-United Kingdom.  Puede que su representante sea todo un ídolo en su país, pero Europa se hace la sorda ante eso, y por ello los británicos deberían plantearse muy seriamente si quieren participar, o participar y ganar. Además, el año de las baladas fue 2010 ¿no?

02- Hungary. La puesta en escena fue tan escasa que hizo imposible que esta canción comercial mal lograda tuviera algo de éxito. Como el espectáculo no ayudó, la canción se convirtió en una de tantas ( que suenan en los programas musicales de la radio, pero nadie las distingue unas de otras). 

03-Albania. La canción de Albania fue confusa; no se sabe a dónde quería llegar. Además, la cantante, no es que cantase mal, pero a veces le daba por aullar. El estilismo fue nefasto, un auténtico fracaso: un nido de cigüeña en la cabeza, patillas de plástico; y una rasta en el pecho. ¿En realidad pensaron que con esto llegarían a alguna parte?

04-Lithuania. Con su Love is blind nos sorprendieron bastante, no lo suficiente, pero sí bastante. El bailecillo pélvico del cantante, he de reconocer, nos fascinó (eso no nos lo esperábamos); y, respecto a la canción en sí, la parte lenta duró demasiado. Suerte la próxima, Lithuania.

05-Bosnia-Herzegovina. Bosnia nos presentó a una Barbie aburrida, de la que ni siquiera me acuerdo bien. No había quien le prestase atención, aunque quizá como un elemento de hipnosis tendría éxito. O como nana de bebé.

06-Russia. Cuando vi la actuación rusa, no supe si levantarme y aplaudir el valor ruso, o sentarme a llorar en una esquinita. Como elemento sorpresa estuvo bien: unas ancianitas canturreando, haciendo bollitos en un horno en mitad del escenario; y una canción tan comercial como pegadiza, que a diferencia de Hungría, sí tenía tirón.
No estuvo mal, pero lo de las ancianitas me sigue pareciendo desesperado. ¿Qué fue de la balada Lost and forgotten? Era sosa, pero tenía su punto.

07-Iceland. Pseudo-Sonata Artica islandesa. La música estuvo bastante bien. El dúo, logrado. El detalle de la violinista, demasiado cerca de Alexander Rybak. En fin, cosas nórdicas; pero, en general, valió la pena escucharla.

08-Cyprus. La canción, más arrastrada que traída, por Chipre, nos recordó demasiado al estilo musical coreano del grupo femenino T-Ara (canciones con letras absurdas; y extremadamente pegadizas). Sin embargo, la cantante chipriota dejó mucho que desear en cuanto a la calidad de su voz. Chipre, hay que tener más cuidado a la hora de elegir intérprete. 

09-France. Francia con The Olympic Games. ¡Qué puesta en escena tan extraña! No nos sorprendieron, ni levantaron polémica. Nada. Nos quedamos igual, pero dudando si los expertos franceses estaban en sus cabales cuando eligieron la performance. Respecto a la canción, quizá la versión de estudio fuera buena, pero en directo se fue al guano ( y perdón por la expresión).

10-Italy. Contra todo pronóstico, Italia nos presentó a Amy Winehouse en versión resurrección. La canción no era pegadiza, era olvidadiza. La puesta en escena fue muy pobre; y el traje con aspecto de papel de aluminio de la cantante, no despertó en nosotros ningún sentimiento concreto. Italia, ¡vuelve a tus principios!

11-Estonia. ¡Esto ya es otra cosa! El cantante parecía un elfo aferrado al micrófono, pero eso no es motivo para no darle a esta canción un notable alto. Estonia nos presentó una canción en su lengua nativa, bien construida; y a un cantante que supo estar a la altura. ¡Estonios, podéis estar orgullosos!

12-Norway. Los noruegos saben por dónde van los tiros. La calidad musical de la canción no fue digna de mención, pero el espectáculo que dieron los nórdicos se acerca peligrosamente, y de manera muy acertada, a las demandas actuales adolescentes. A día de hoy, no importa lo bueno que sea un tema, lo importante es que el cantante sea atractivo, y buen bailarín. Y eso es algo que no hay que desdeñar. En fin, los noruegos estuvieron acertados, comercialmente hablando, y seguro que miles de niñas lloraron de amor hasta reventar.


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