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Mostrando entradas de noviembre, 2013

A algún lugar del Polo Norte

Querido Santa: Este año no voy a andarme con rodeos a la hora de pedirte cosas. Es cierto que he acumulado odio por valor de tres mil elfos trabajadores y cuatro mamás Noel en solo unos meses, pero ¿no sería la vida un poco menos interesante sin los enemigos? Para esta Navidad quiero tantas cosas que no sé si tus elfos van a ser capaces de conseguirlo todo, teniendo en cuenta que tan solo queda un mes, pero por una vez en la vida seré optimista y cruzaré los dedos para que sea posible. Sin más dilación, he aquí mi lista: Este año quiero para mí la belleza de Barbie, la inteligencia de Stephen Hawking, el ritmo de James Brown, la voz de La Sirenita, la filosofía de El Principito, el carisma del Professor Layton, la voluntad de Tiana, la ilusión de Martin Luther King, la chulería de Jake el Perro, la inocencia de Eduardo Manostijeras, la fuerza de Balto, la intuición de Sherlock Holmes, la prosa de Cervantes, la valentía de El Cid, la entrega de Jack Dawson, la paciencia de ...

Dale a un hombre pescado y él te preguntará por el certificado de calidad

-Siéntate junto a mí. -Sí, maestro. -Cluza las pielnas y eleva los blazos en esta posición, así. Coloca los dedos folmando un cílculo. -Sí, maestro. -Ciela los ojos e inspila suavemente. No pienses en nada, solo siente el aile de las montañas a tu alededol. -Maestro, hace un poco de frío. -El buen monje no tiene flío. La meditación te alejalá de él. -Ya, pero... ¿para eso cuánto queda? Noto que se mueren mis dedos, maestro. -La meditación te alejalá de la neclosis. -Ya... vale. Ohmmm ... -Ohm... -Ohm... -Ohm... -Ohm... -Ohm... -Maestro... -¿Qué? -Tengo hambre. -La meditación te alejalá del hamble. -Ohm... -Ohm... -Ohm... -Ohm... -Ohm... -Ohm... -Maestro, tengo que ir al lavabo. -La meditación te alejalá de la excleción. -Ohmmmm... -Ohm... -Ohm... -Ohm... -Ohm... -Ohm... -Ohm... -Ohm... -Maestro, tengo ganas de estornudar... aaaaaaa... -La meditación te alejalá de los plocesos alélgicos. -Ohm... -Ohm... -Ohm.....

¡Cómo quema la llama del amor!

-¡Alto! Aunque seáis una hermosa damisela no tenéis permiso para atravesar estas puertas. ¿Sois consciente de que el príncipe Gumersindo tiene prohibido el paso a todo aquel que no sea de su guardia personal? -¿Y sois vos consciente de que lleváis la cremallera del pantalón bajada? Cuando el guardián de la puerta se miró la entrepierna para comprobar si era cierto que enseñaba sus partes más íntimas aproveché para asestarle un garrotazo en la sesera. -Sois un necio, guardián- dije al cuerpo que yacía inconsciente-, ¡la cremallera aún no se ha inventado! Me adentré en el majestuoso castillo portando como única defensa un garrote y una cuerda, que a punto estaba de dejar de serlo, y pude observar con estupefacción que la limpieza de las salas era mucho mayor de lo que yo esperaba, puesto que el príncipe Gumersindo también era conocido como Gumer el Diarreas. Las grandes oleadas de guardias que yo creía que me asediarían al entrar debían de haber sido convertidas por el b...

La clave del éxito

Hoy me he permitido el lujo de pensar, así, sin anestesia ni nada. Entre todas las cosas que me han venido a la cabeza estaban el maldito mono de la falda, La Cucaracha, Wolfgang Maier, bombones de chocolate, el nacimiento de los unicornios, cómo dibujar figuras de interferencia y cómo lograr el éxito. He tenido que pasar por alto muchas de ellas para que no se viera reducida mi capacidad de ver el mundo tal y como lo veo ahora, pero me he visto obligada a pararme en el mono de la falda y lo de lograr el éxito. Lo cierto es que he pasado mucho tiempo con lo del mono, sinceramente, pero al final me he decidido a triunfar, a successear , in English. Y así, a lo tonto, he descubierto que para alcanzar el éxito, agarrarlo por las solapas, zarandearlo y quitarle las monedas que se le caigan al suelo, hay que beber de las fuentes clásicas. Cuando digo clásicas, digo ya inventadas, y cuando digo fuentes, me refiero a fuentes de agua potable, no vayamos a ser tan estúpidos. Por lo tanto aquí,...