Bueno, vale.
-He visto un pato-jet que miraba por un catalejo que escupía llamas. -¿Y estaba rico? -Me lo crucé en Burkina Faso, pero no tenía orejas. -Bueno, con la leña lo arreglas. -Lo que tú digas pero larvas, lo que se dicen larvas, no eran. -¿Te dijo si llevaba tornillos de azufre en la manga? -Las tres y cuarto. Dos y cuarto en Canarias. -Me voy a la cueva. -Mañana no puedo. Pero el jueves , sí. -Chachi.