Oh, Pármeno, mi Pármeno
Siento al pensarte una llaga que me quema, y el solo nombrarte me nubla la mente, me turba los sentidos. Si hubiere forma de que existieras, de que mi gozo fuera cumplido y que hallase en tu mirar el placer y en tu boca los besos, sería mayor galardón hasta ahora conocido. La Fortuna y sus albricias, sus halagos y su arrullo lamedor, caen en balde sobre mi suerte, que es esquiva de aqueste mundo de delirios y lisonjas, que es solo movida por tu amor. ¡Oh, Pármeno, mi señor! ¡No incendies mi alma con tu presencia y tus palabras, que no soy merecedora de tan divino presente! ¡Permite a mis sentidos ser libres de tus lazos, que me atan, me impiden el comer, me impiden el dormir y si ha menester enturbian mi pensar y me hacen esclava de tu ser, de tu parecer y todo lo que te acontece! Dios quiera que halle forma de sufrir leve tu ida; que ha me dolido en el corazón como punzada de veneno tu ausencia. Tañen en mí cantares de muerte campanas al son de mis latidos, ya no hay si...