Últimas e irrefutables teorías imprescindibles y para nada triviales de Beh Panic II
El vigésimo primer dedo del Chi
Chi: según la filosofía china, energía interior que se
extiende por el cuerpo a través de meridianos. Vamos, con claridad meridiana.
Este sabroso teorema nos demuestra la existencia de un
vigésimo primer dedo metafórico, un dedo energético que se convierte en la
única prueba demostrable de que realmente exista el Chi.
Este dedo se identifica como una protuberancia de energía
alargada y estrecha, que incluye asombrosamente una huella dactilar.
¿Dónde se encuentra esta magnífica extremidad?
Aunque parezca increíble, la poseen todos los humanos, tanto
con karma positivo como negativo, y se extiende desde el centro energético (¿El
bazo? Hay ciertas dudas aún por despejar.).
Puede alcanzar cualquier parte de nuestro cuerpo, excepto
los pies si se mide más de 1,70
metros .
¿Cómo comprobar la existencia de tal dedo, si la energía,
como tal, no se puede ver ni palpar?
Muy sencillo. Este dedo se manifiesta prácticamente durante
toda nuestra vida aunque no podamos verlo, y sabemos de su existencia gracias a
la inquisidora marca que olvida en nuestro cuerpo: su huella.
¿Cómo podemos encontrar tan deliciosa prueba?
Podemos encontrarla gracias
a la estupendísima superficie de las gafas, tanto de sol como de ceguera. A
todos aquellos que por necedades del destino se han visto obligados a lucir una
montura, quizá para el resto de su vida, sabrán los quebraderos de cabeza que
conlleva el encontrar una huella dactilar fantasma en las gafas segundos
después de haberlas limpiado.
Explicación:
obviamente, y aunque la mayor parte de los científicos del planeta no quieran
reconocerlo por encontrar esta teoría como “absurda” o “un rebaño de cabras
ciegas” (que no va a ninguna parte), esa huella no es de otro sino el vigésimo
primer dedo del Chi.
¿Para qué sirve?
En realidad, no sirve para nada. O a lo mejor sí. No sé. Ni
los maestros más sabios han sabido dar respuesta a tal cuestión. La teoría más
fiable sobre la utilidad de esta extremidad es la siguiente, otorgada por el
brillantísimo Samuel Larson:
“Este dedo tiene la función, única y exclusivamente, de
revelarnos las bondades y providencias del mundo de la energía del Chi, y no es
más que una manifestación de las corrientes energéticas que recorren nuestro
cuerpo. Independientemente de que, si fuera tangible, yo lo utilizaría para cambiar el canal de la televisión cuando
se acaban las pilas del mando a distancia.”
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