Mala suerte
Yo sé lo que tú deseas. Te encantaría despertar una mañana de verano, sentir el aire húmedo y, al girarte en la gran cama del apartamento, encontrarme allí, durmiendo a tu lado. Yo abriría los ojos lentamente al sentir tus movimientos y miraría los tuyos, en silencio, con una sonrisa dibujada en los labios. Jamás alguien te ha mirado así, con esa ternura... Entonces nos revolveríamos entre las sábanas, jugueteando, desperezando esos dos cuerpos que, un minuto antes, se hallaban en un profundo sueño para acabar abrazándonos mientras el sonido de las olas invade nuestra habitación. Te dejaría en la terraza admirando el mar y bajaría a la cocina a preparar tostadas y algo de zumo para los dos; sé que te encantaría que alguien como yo hiciera algo así por ti. Puede que saliéramos de compras temprano por el paseo marítimo y acabásemos tomando una copa en una terraza a los pies de la playa. Pero lo mejor llegaría con la puesta de sol: nos ducharíamos juntos para salir a cenar y a bailar al ...