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Mostrando entradas de agosto, 2014

¡Enrique tenía razón!

Esta mente nuestra es como una caja abierta llena de serrín: cuando sopla el viento, el contenido tarda menos de un segundo en desaparecer por completo. Menos mal que, aparte de serrín, hay unas ramitas un poco más pesadas que aguantan las embestidas del fuerte viento de vez en cuando... aunque no siempre. Y, entonces, ¿por qué no tenemos la cabeza vacía (al menos algunos)? Pues imagino que es porque tenemos, debajo de las ramitas y el serrín, unas pequeñas bolitas de plomo que aguantan lo que sea; esas sí que se anclan al fondo de la caja sin apenas moverse un ápice. A veces el viento sopla muy fuerte, como un huracán. El serrín desaparece completamente, las ramitas se revuelven hasta perderse en el cielo y las bolitas de plomo se agarran como pueden para sobrevivir a la tempestad. ¿Que esto a qué viene? Pues a que, después de todo, nunca olvidé cómo quererte.