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Mostrando entradas de febrero, 2013

Lecciones de S. Larson: las redes sociales

  -¡Señor Larson, espere!- dijo el pequeño alienígena mientras agitaba sus diminutos bracitos por encima de su cabeza. -¿Qué pasa? ¿Ocurre algo? -Tengo que hacerle una pregunta- dijo jadeando una vez hubo alcanzado al joven. -Pregunta. -Antes de nada, le ruego que si me ha de responder, lo haga de la misma manera que la última vez. Entendí a la perfección todo eso del teledesecho. -Se dice telebasura. -Ah, eso. -¿No tenías una pregunta que hacerme? Tengo un poco de prisa. -Sí, sí. No quiero entretenerle. Yo quería saber qué son las redes sociales. -Es muy sencillo. Verás: Aquel chico del abrigo, que a la mierda tiene un pase, hace un siglo fue a mi clase, ¡lo añadiré como amigo!  A aquel falto de piedad que viste color genista y hace daño a la vista… ¡petición de amistad! Y así, sufriendo el dolor, se añade un amigo al día como jersey se lleva a Almería por si cesara el calor; de la misma, misma manera, se hace una lista de a...

Lecciones de S. Larson: el zapping

-Señor Larson,- dijo el pequeño alienígena- tengo dudas sobre este planeta. Hay cosas que no entiendo bien: los parquímetros, los seguros de vida, los anuncios de coches… -Entiendo… -Pero hay algo que me perturba mucho más y que me gustaría terminar de comprender: el zapping . -Hmm… -Necesito entenderlo. ¿Cómo se hace zapping , señor? -Viendo tu preocupación me siento obligado a explicártelo, y dado que sé perfectamente que tu método de aprendizaje es algo diferente al nuestro y te costaría entenderme, te lo pondré más fácil: Si acecha la oscuridad y en tu frío y pobre hogar no haya quien pueda dar respiro a tu soledad, no te queda más remedio que encender esa pantalla y tragarte la morralla que vomita El Intermedio , o si puedes, ¡válgame! todo tu orgullo tragar y por no estar solo, aguantar lo que diga Sálvame , así esquivarías las charlas sobre el gobierno, que arden como el infierno, en Intereconomía . En cuanto fuerte te sientas cam...

Más que sueños

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El viernes 22 de febrero tuve la oportunidad de asistir en el bar de copas Shaori en Navalcarnero (Madrid), a uno de los espectáculos más excitantes de los que he sido público: el concierto de Dreamer . Este grupo, ya no tan novel, cuenta con un elenco excepcional: Carlos Gálvez , virtuoso de la guitarra, la armónica y, por supuesto, su voz, nos demostró sin problema cuál es el fruto del trabajo, del esfuerzo y, sobre todo, de la pasión por la música. Diego Blanco nos transportó a mundos desconocidos aunque a veces realmente nostálgicos con su flauta, además de hacernos vibrar con su bajo sin despeinarse un solo rizo. Mihai Enciu , as de la guitarra, desencajó nuestras mandíbulas con sus más que impresionantes solos y su cabellera volando libre como el viento. El benjamín del grupo, la mano inocente que hizo arder su teclado, Óscar Blanco , puso el listón tan alto que apenas podía verse desde el suelo. Y por último, y no por ello menos importante, sin poder e...

6 (reflexiones subterráneas)

El próximo tren se acerca, ruidoso, llega siempre a su hora, siempre hoy, me llevará sin problema en sus entrañas, pero, ¿sabe él adónde voy? Apoyo la cabeza en sus asientos y espero que me diga este convoy si sabe cuál es acaso mi mañana, de dónde vengo huyendo y dónde estoy. Su vagón solo chirría, nada dice más que chispas y jaleo, nada sabe más que contener pasajeros como muerto el mausoleo; de la misma manera, muerta yo, como trapo a merced del traqueteo bien pudiera si quisiera mi epitafio rezar lo siguiente: “yo deseo que el mañana sea cierto y no con duda pues con duda al minuto ya lo tengo y no hay nada peor que no saber siquiera adónde voy y de dónde vengo. Quisiera yo también saber si es cierto si hacer tan grande esfuerzo fue de necio, si querrá aparecer tal recompensa teniendo, además, tamaño precio”. Y es posible que quizá, si es que quizá,  solo sepa si es así cuando me muera cuando caiga, al fin, la última hoja ...

Death Valley

Era consciente de que tenía miedo. Sabía que hacer eso produciría en su cuerpo una horrible sensación, sin embargo, lo hizo: alzó la cabeza hacia el cielo ya oscuro empujándose hacia atrás como si quisiese ver las estrellas del revés. Miró profundamente, casi mareada, los puntos titilantes del cielo. Había más que otros días. Las lágrimas brotaron de sus ojos, una vez más, mientras observaba aterrada el imperturbable mosaico nocturno de estrellas y satélites. La Luna sonreía a su manera detrás de ella y las diminutas personitas paseando cruzaban de un lado a otro sin pararse a buscar explicación a aquel cuadro. Le hubiera gustado tumbarse en el banco de madera para dejar que el peso del cielo oprimiera su pecho, pero no pudo hacerlo, un sinfín de motivos se lo impidieron. Mientras observaba el lento baile de los astros, el miedo decrecía y daba paso a otro tipo de miedos más reales. ¿Por qué las estrellas podían permanecer inmutables durante tanto tiempo y en este mundo todo er...

D...

Un día decidí no decidir. No pensé que aquel camino de rosas que se presentaba ante mí quedara alterado por  una sola espina clavada  en  mi zapato.                                              ¿No podía disfrutar, acaso, de lo que la vida me brindaba                                                  sólo  porque   aquel  dolor, que siendo solo uno, dolía como mil?                                                  Quizá   debía   renunciar, no  por mí, sino por ti, quizá debía dejar                           ...