Más que sueños
El viernes 22 de febrero tuve la oportunidad de asistir en el bar de copas Shaori en Navalcarnero (Madrid), a uno de los espectáculos más excitantes de los que he sido público: el concierto de Dreamer.
Este grupo, ya no tan novel, cuenta con un elenco excepcional:
Carlos Gálvez, virtuoso de la guitarra, la armónica y, por supuesto, su voz, nos demostró sin problema cuál es el fruto del trabajo, del esfuerzo y, sobre todo, de la pasión por la música.
Diego Blanco nos transportó a mundos desconocidos aunque a veces realmente nostálgicos con su flauta, además de hacernos vibrar con su bajo sin despeinarse un solo rizo.
Mihai Enciu, as de la guitarra, desencajó nuestras mandíbulas con sus más que impresionantes solos y su cabellera volando libre como el viento.
El benjamín del grupo, la mano inocente que hizo arder su teclado, Óscar Blanco, puso el listón tan alto que apenas podía verse desde el suelo.
Y por último, y no por ello menos importante, sin poder evitar que la vena favoritista aflore bajo mi piel, he de presentar a la apasionada, salvaje y rockera premium Isa Núñez, que reventó su batería para nosotros en cada canción.
Su repertorio fue más que exquisito; pasamos por las más bellas épocas, recordando a los Celtas Cortos, y llegando hasta el hoy y los dieciséis añitos de Dani Martín. Pero como no solo de rock nacional vive el hombre, el punk se dejó ver con Green Day (hecho que me atrajo ya desde un principio) y los Ramones y su Blitzkrieg Bop.
Teniendo en cuenta, por lo tanto, su ferocidad, su arte y su acierto con el repertorio, este grupo, al que podéis seguir en Twitter (@DRM_RockBand), tiene sobradamente mis cinco estrellas sobre cinco y mis congratulaciones más sinceras por su éxito actual y futuro que, seguro, tendrán.

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