El tesoro está bajo la cruz roja
-A propósito de esa pregunta le diré que no deseo nada, ¿qué podría desear? Llevo ya mucho tiempo sintiendo algo dentro de mí que no puedo explicar, y diría que he alcanzado la felicidad máxima; no la momentánea, sino la que es para siempre. Y sí, hoy se me ha presentado todo esto de una manera tan clara que hasta alguien como yo lo podría entender. El sol salió esta mañana antes de tiempo regando las nubes con un tinte rosado, y eso me recordó a aquel atardecer. ¡Cómo brillaban las olas naranjas al pie de aquel islote! Casi puedo sentir ahora la brisa fría del mar... Pero no, hoy ha hecho un buen día, un maravilloso día: el cielo nos ha mostrado su cara más azul y se ha bañado en unas pocas nubes algodonadas y deshilachadas. Aprovechando el último hálito caluroso del verano, me he sentado en un banco de madera bajo el sol para que mi helado se derritiera un poco más y que así pudiera beberlo. Unas gotas de nata con trozos de galleta han caído en mi pantalón dejando un reguero dulc...