Amor a primera flecha I
-Creo que te has equivocado.
-No, si era ese.
-Que no, que ese es calvo, y el otro era rubio.
-Bromeas... ¿verdad? Dime que sí...
-Ya la has liado; los de arriba nos van a cortar el cuello. ¡Míra! ¡Míralo! ¡Es calvo!
-Ay... ay... ¡ay! Perdón. ¡Madre mía!
El ángel comienza a caminar de un lado a otro, mordiéndose las uñas y tirándose de las vestiduras hacia arriba para evitar que se le caigan con tanto paseo.
-Quizá podamos quitarle la flecha que lleva en.. ¡¿el culo?! ¡¿Le has clavado la flecha en el culo?!
-Ay, yo qué sé... Pues imagino que sí; me he puesto nervioso. Solo llevo unos días en esto. No me eches la culpa por no tener tanta experiencia como tú.
-No es eso, ¡es que esto es un error de manual!
-Si eres tan listo dime qué podemos hacer. Vamos.
-Pues... quizá tengamos que recurrir al plan de emergencia.
-¿Plan de emergencia? No me suena eso.
-Volumen 147: el mundo mortal. Capítulo 6, página 583. Al lado de la foto del humano resacoso.
-Hmm... que no me suena.
-Pero, ¡¿tú cómo aprobaste el examen?!
-A ver, mi primo es examinador; me dio alguna pista de lo que iba a caer.
-Ay... -se echa las manos a la cabeza y se alborota el halo con los dedos-. Para que lo entiendas, el plan de emergencia consiste en acceder al mundo mortal.
-Eh, alto, alto, alto... ¿Con los humanos? ¿Nosotros?
-Sí, es lo único que podemos hacer.
-Y, ¿qué haremos?
-Pues tenemos que convencer a ese humano de que la persona a la que le clavaste primero la flecha no es su amor.
-...
-Eso se puede hacer de dos maneras: hablando con él y, después de años de paciencia, esfuerzo y manipulación, que acabe viendo a esa persona como un monstruo, o... quitándole la flecha.
-Pues prefiero lo de la flecha. Suena más sencillo.
-No creas; de esta manera, el humano tiene que abrir su alma y dejarnos entrar a por ella.
-Eso ya no suena tan sencillo; además, se la he clavado en el culo.
-Pero vale la pena intentarlo; al fin y al cabo las alas que están en juego son las nuestras.
-Tienes razón. Vamos tras él antes de que lo perdamos de vista.
-Vamos tras él antes de que se encuentre con su “amor”, porque una vez que lo vea será casi imposible deshacer el efecto de la flecha. ¿Es que tampoco leíste ese capítulo?
-En el examen me cayeron los estatutos del ángel de los animales domésticos, tío. No me hables de otra cosa.
-Madre mía...
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