Diferente
Una voz resonó por toda la sala e hizo retumbar las cristaleras. Era una voz femenina, fuerte y decidida. A ella le pareció que aquel eco venía de arriba, pero, en realidad, procedía del centro de la habitación. -Mírate ahora. Estás tan confundida… Hace un tiempo no lo estabas y todo se mostraba claro ante tus ojos. Pero todo es diferente hoy; tú lo has hecho diferente. Y hablemos de ser distinto, de ser otro, de ser algo que los demás no puedan reconocer y les cause emoción descubrirlo… pues tampoco eres eso. Eres la confusión entre lo que eres y lo que quieres ser -la voz cesó unos instantes como si quisiese tomar aire después de aquel juicio. Antes eras tú, un tú mucho más sencillo y glorioso al mismo tiempo. No entendías de firmas ni axiomas, solo de aquello que querías para ti. Tu personalidad estaba en ti, no fuera; estaba en tus actos, no en tu piel. Y aquello era, precisamente, lo que te hacía diferente. Ahora siempre miras hacia afuera buscando aprobación, buscando el patio...