Dale a un hombre pescado y él te preguntará por el certificado de calidad
-Siéntate junto a mí.
-Sí, maestro.
-Cluza las pielnas y eleva los blazos en esta posición, así. Coloca los dedos folmando un cílculo.
-Sí, maestro.
-Ciela los ojos e inspila suavemente. No pienses en nada, solo siente el aile de las montañas a tu alededol.
-Maestro, hace un poco de frío.
-El buen monje no tiene flío. La meditación te alejalá de él.
-Ya, pero... ¿para eso cuánto queda? Noto que se mueren mis dedos, maestro.
-La meditación te alejalá de la neclosis.
-Ya... vale. Ohmmm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Maestro...
-¿Qué?
-Tengo hambre.
-La meditación te alejalá del hamble.
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Maestro, tengo que ir al lavabo.
-La meditación te alejalá de la excleción.
-Ohmmmm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Maestro, tengo ganas de estornudar... aaaaaaa...
-La meditación te alejalá de los plocesos alélgicos.
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Maestro, me duermo.
-La meditación te alejalá del cansancio.
-Ohm... ... ... maestro, me hago aguas mayores.
-La meditación te alejalá de la colitis.
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Maestro, me aburro.
-¡Basta ya!
El monje se puso en pie dando un brinco y levantó al discípulo agarrándolo por los ropajes naranjas.
-Maestro, no se enoje, ¡por favor!
-¡Después de décadas pelfeccionando la meditación y aplendiendo a sel paciente, vienes tú y me alebatas mi estado zen! ¡Málchate!
-¡Maestro, piense en Buda!
-¿Quieles Buda? ¡Pues vete a saludalo!
El maestro zarandeó al discípulo y lo lanzó colina abajo. Rodó por la ladera a la par que se le desprendía la túnica naranja y sus atributos quedaban al descubierto.
-¡Maestro, ayuda! Me ha lanzado sin querer desde la cima- gritó una vez abajo, lleno de contusiones y briznas verdes.
-¿Sabes qué?- berreó el maestro desde arriba- El plotestantismo también está bien. Conviéltete. O mejol, plueba las filosofías de los indios Chelokee. Están pol las Amélicas, ve a buscalos.
-Pero, maestro, yo...
-El maestlo no te escucha, la meditación lo alejalá de ti.
-Maestro, por favor...
-Ohm... ohm... ohm... ohm...
-Sí, maestro.
-Cluza las pielnas y eleva los blazos en esta posición, así. Coloca los dedos folmando un cílculo.
-Sí, maestro.
-Ciela los ojos e inspila suavemente. No pienses en nada, solo siente el aile de las montañas a tu alededol.
-Maestro, hace un poco de frío.
-El buen monje no tiene flío. La meditación te alejalá de él.
-Ya, pero... ¿para eso cuánto queda? Noto que se mueren mis dedos, maestro.
-La meditación te alejalá de la neclosis.
-Ya... vale. Ohmmm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Maestro...
-¿Qué?
-Tengo hambre.
-La meditación te alejalá del hamble.
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Maestro, tengo que ir al lavabo.
-La meditación te alejalá de la excleción.
-Ohmmmm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Maestro, tengo ganas de estornudar... aaaaaaa...
-La meditación te alejalá de los plocesos alélgicos.
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Maestro, me duermo.
-La meditación te alejalá del cansancio.
-Ohm... ... ... maestro, me hago aguas mayores.
-La meditación te alejalá de la colitis.
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Ohm...
-Maestro, me aburro.
-¡Basta ya!
El monje se puso en pie dando un brinco y levantó al discípulo agarrándolo por los ropajes naranjas.
-Maestro, no se enoje, ¡por favor!
-¡Después de décadas pelfeccionando la meditación y aplendiendo a sel paciente, vienes tú y me alebatas mi estado zen! ¡Málchate!
-¡Maestro, piense en Buda!
-¿Quieles Buda? ¡Pues vete a saludalo!
El maestro zarandeó al discípulo y lo lanzó colina abajo. Rodó por la ladera a la par que se le desprendía la túnica naranja y sus atributos quedaban al descubierto.
-¡Maestro, ayuda! Me ha lanzado sin querer desde la cima- gritó una vez abajo, lleno de contusiones y briznas verdes.
-¿Sabes qué?- berreó el maestro desde arriba- El plotestantismo también está bien. Conviéltete. O mejol, plueba las filosofías de los indios Chelokee. Están pol las Amélicas, ve a buscalos.
-Pero, maestro, yo...
-El maestlo no te escucha, la meditación lo alejalá de ti.
-Maestro, por favor...
-Ohm... ohm... ohm... ohm...
Comentarios
Publicar un comentario
Elige tu comentario sabiamente...