La gravedad del asunto

Años y años de estudio daban, al fin, su fruto: mi primer viaje espacial.
Una vez me encontré sentada en el módulo principal de la nave sentí como mi estómago hacía cositas raras y, cuando el capitán entró en la cabina de mandos para decirnos que el viaje estaba a punto de empezar, las "cositas raras" se convirtieron en descomposición.

A pesar de la excitación estaba tremendamente asustada y no pude evitar cerrar los ojos durante los primeros diez minutos de ascenso; mi corazón latía tan fuerte que oía mis pulsaciones dentro de los oídos. 

-¿Estás más tranquila?- dijo el capitán, en un inglés más parecido al japonés que a otra cosa, cuando comenzamos a orbitar alrededor de la Tierra, ya fuera de la atmósfera.

-Sí, señor.

-Pues entonces es tu momento. Ajústate el traje y sal. 

Contesté con otro "sí, señor", aunque en el fondo quisiera decir "¡No me lo puedo creer! ¡Oh, Dios del universo universal, gracias!", y, tras una hora y media de jugar a las ropitas con el traje espacial, me aproximé a la compuerta. 

-El cable que la comunica con la nave está perfectamente dispuesto. Puede abandonar el módulo.

Asentí y salté. 

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Estaba flotando en una masa negra de.. vacío. Daba algunas vueltas "croqueteras" sobre mí misma sin poder estabilizarme y agitaba mis rechonchos bracitos blancos con el objetivo de hacer algo que no tiene sentido físico ninguno. 

-(Gggggg) Hayakawa a Salchicha Flotante- aún me pregunto por qué me puse ese nombre-: ¿me recibe? Cambio.

-(Gggggg) Salchicha Flotante a Hayakawa: sí. Cambio.

-(Gggggg) Hayakawa a Salchicha Flotante: sujete el cable de unión y gire el resorte de la derecha. Cambio.

-(Gggggg) Salchicha Flotante a Hayakawa: ¿el resorte hacia la derecha? Cambio. 

-(Gggggg) ¡No, no! ¡El de la derecha, pero a la izquierda!

Ya era tarde. La pieza metálica que unía las dos mitades del cable se abrió y quedé flotando con un cordón umbilical volador. 

-(Ggggggg) Salchicha Flotante, no se alarme, ponga en marcha el protocolo de emergencia 4.067.99.2.

-(Ggggggg) Hayakawa, ¿me hace un resumen rápido?

-(Ggggggg) Salchicha, colóquese en tendido prono respecto a la base de la nave y suelte la... (ggggggggg)

-(Ggggg) La ¿qué?, Hayakawa, la ¿qué?

-(Gggggggggggggggggg)

-(Gggggggg) ¡¡¡¡Hayakawa!!!!

Antes de que pudiera hacer nada y puesto que no había recibido clases de natación en el vacío comencé a alejarme de la nave como una nube. 
...
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...

La nave no se movía pero cada vez estaba más lejos...

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Y más lejos...

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...
...

Y más lejos...
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...
...

Tenía miedo. Hacía frío. El vacío estaba vacío. 

...
...
...

"Voy a morir, y voy a morir aquí. ¡Qué asco! ¡Qué mierda de muerte!" lloraba. "Me da miedo caerme, estoy tan alto... o tan bajo... o yo qué sé. Hay tantos kilómetros de nada bajo mis pies... ... ... ... ... ... ... ... Es gracioso: si me cayera no me daría con el suelo, así que moriría de hambre cayendo". 

De repente y, sin ningún motivo que pudiera ser explicado con la Física que conocemos hoy en día, caí. Sentí cómo la gravedad de un punto lejano del espacio nos atraía a la Tierra, a la Luna y a mí, junto con todas las estrellas que podía ver. Todas mis peores pesadillas se habían concentrado en una sola escena; caía, caía, caía... no paraba de caer. No sabía hacia dónde iba y llegó un momento en que dejó de importarme y deseé morir de una vez (ya por aburrimiento). Pude pensar en que no solo era mi fin, sino que también lo era el de la Tierra y el de la nave de Hayakawa, mientras daba vueltas y vueltas perdiendo la percepción de hacia dónde iba y de dónde venía. Estaba todo muy oscuro. De repente una cosa a la que yo confundí con un satélite mortal se acercó a mí con una increíble suavidad y dulzura y me cogió del casco para impedir que siguiera cayendo. Era una mano gigante. 

-¿Adónde vas?- oí dentro de mi cabeza.

-Dímelo tú- respondí.

-¡Ja! Tiene gracia la "jodía". 

-¿Quién eres?

-Hmmmm... tú llámame Dios.

-¿Dios?

-Sí, a secas.

-Ah... ¿voy a morir?

-¿Quién te dice que no lo has hecho ya?

-Ah, pues es verdad. Qué alivio.

-No, no. No has muerto.

-Joder.

-Todo esto estaba pensado, yo no hago nada porque sí.

-...

-No me mires así.

-¡Si yo no estoy mirando a nadie!

-Yo estoy en todas partes.

-Ah.

-Esto es una segunda oportunidad, esto es para cuando digas que se te cae el mundo. ¡Esto es que se te caiga el mundo y no lo que a ti te pasa! Deja de preocuparte por sandeces y sé consecuente con tus propias filosofías, que nunca predicas con el ejemplo. La felicidad no está en las tonterías donde tú crees encontrarla, la felicidad está en que no se quede uno flotando en el espacio para morir lentamente de inanición o falta de oxígeno, lo que ocurra antes. He creado más de siete mil millones de personas para ti, no te preocupes por una sola, he creado las maravillas de tu mundo, no te quedes en casa. Te regalo el tiempo, todos los días lo hago, te regalo el tiempo de aprender y olvidar, de querer y de alejar a quien no te quiera, te doy dos manitas, dos pies, un cerebro, ¡cuídalos! Y recuerda siempre: hakuna matata.

-Esta es la fábula más rara de toda la Historia (por no hablar de la moraleja).

-Espero que hayas captado el mensaje.

-Sí, sí, creo que sí.

-Bueno, de todas maneras tendrás muchas oportunidades a lo largo de tu vida, aprovéchalas todas. Ah, y no te preocupes por esto, estás soñando, ¿recuerdas?

-¿Cómo?

-Pues eso: todo es un sueño. No creerías que iba a poner todo el universo patas arriba por una simple reprimenda. Ah, te va a sonar el despertador en cinco minutos... Yo, como soy Dios, duermo y trabajo a la vez. Es genial. 

-Oye, oye, oye, y... ¿tú qué dios eres?

-El Único.

-Ya, pero... ¿cuál?

-Lo sabrás cuando te mueras.

-Bah.

-Hala, y, cuando despiertes, recuerda que tienes que guardar los deberes en la mochila antes de salir de casa...

-Sí.

-Y coge algo de comer para media mañana...

-Sí...

-Y no te olvides de llevarte dinero para comprar el pan a la vuelta.

-¡Que sí! Ains, acabo de entender que Dios es una madre.

-Algo así. En fin, ve con Dios... ¡perdón! Con Yo. 

-Hasta que la muerte nos una.

-Palabra de Yo.


... ... ... ... ... Suena el despertador... ... ... ... ... ... 






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