El yayo de Orión

-¿Qué es aquello?

-Yo diría que es la Tierra, señor.

-¿Conque la Tierra?

-Afirmativo.

-¿La Tierra?

-Que sí.

-¿Estás seguro?

-Pues no del todo, pero más o menos sí.

-Ya... y... ¿eso qué es?

-¡Le he dicho que es la Tierra!

-Quería decir qué es la Tierra.

-Ah... un planeta rocoso.

-¿Tiene atmósfera?

-Sí, de nitrógeno, oxígeno y argón. También hay algo de dióxido de carbono y vapor de agua, entre otros.

-Entiendo. ¿Cómo es que sabes tanto de este sitio?

-Señor, fue el tema de mi tesina. Me la corrigió usted.

-Pues no lo recuerdo. En fin, ¿qué más tenemos?

-Núcleo metálico y campo magnético, abundantes silicatos y tectónica de placas muy activa.

-¿Tectónica de placas?

-Sí, señor. En nuestro planeta hace mucho que ya no hay, pero...

-Da igual. ¿Vida inteligente?

-A ratos.

-¿Fenómenos atmosféricos?

-Sí, este planeta es muy activo.

-¿Tienen tecnología avanzada?

-Más o menos. Ahora mismo, probablemente, nos estén observando desde sus estaciones.

-Ah, pues dígales que venimos a conquistarlos.

-Señor... venimos a establecer contacto pacífico, ¿recuerda?

-¿Sí? Buf, estos militares de hoy en día ya no saben lo que es la guerra... Contacto pacífico, ¡bah!

-Bueno, yo tampoco soy militar.

-¿Entonces que haces aquí, chico?

-Soy científico.

-¿Y eso de qué sirve?

-¡Pero si usted es científico! La ciencia sirve para... Mire, ¿sabe lo que le digo? Tenga este cuaderno de sopas de letras.

-¡Ah, qué bien! Gracias, niño.

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