Cruz
El bar estaba a rebosar. Apenas había sitio para los cuatro jóvenes que acostumbraban a tomar allí unas copas todos los viernes. Bueno, y los jueves y los miércoles y los martes y los lunes. Sin olvidar los sábados y los domingos de partido.
-¿Os habéis enterado de que ha palmado el Carlos?
-¿Qué Carlos? ¿El hijo de la de la administración de lotería?
-Sí, ese, ese.
-Y ¿eso?
-Pos na, en un accidente de coche. Dicen que iba to pedo.
-Joder, qué mal, si ese venía conmigo a clase en sexto de primaria.
-Sí, y ya se le veía venir.
-Mazo.
-El año pasado me dijo Alex que le habían visto entrando por la noche con unos tíos en el correccional abandonado. A saber qué hacían.
-Bueno, pero también me dijo a mí Ali que lo habían pillao robando en el estanco de Robles.
-Y en el bar de arriba, ¿qué te crees?
-Y los hermanos eran iguales también... yo sigo creyendo que el Luis fue el que me robó la bici.
-A ti la bici, y al padre de mi vecina los limpias del coche y la antena.
-Y los padres a lo suyo ¿sabes? Pasando de todo.
-Claro, y luego pasa lo que pasa...
-Tampoco te creas, ¿eh? Que el Carlos tenía ya 23 años.
-Sí, pero de pequeño ya se iba por ahí él solo todos los días con los colegas a fumar al parque.
-Era un bala perdida el pobre.
-¿Cómo están los padres?
-Pues mal, ¿cómo van a estar? El entierro fue ayer, así que imagínate.
-Joder, macho, si es que no somos nadie.
-Es que sí.
-¿Os habéis enterado de que ha palmado el Carlos?
-¿Qué Carlos? ¿El hijo de la de la administración de lotería?
-Sí, ese, ese.
-Y ¿eso?
-Pos na, en un accidente de coche. Dicen que iba to pedo.
-Joder, qué mal, si ese venía conmigo a clase en sexto de primaria.
-Sí, y ya se le veía venir.
-Mazo.
-El año pasado me dijo Alex que le habían visto entrando por la noche con unos tíos en el correccional abandonado. A saber qué hacían.
-Bueno, pero también me dijo a mí Ali que lo habían pillao robando en el estanco de Robles.
-Y en el bar de arriba, ¿qué te crees?
-Y los hermanos eran iguales también... yo sigo creyendo que el Luis fue el que me robó la bici.
-A ti la bici, y al padre de mi vecina los limpias del coche y la antena.
-Y los padres a lo suyo ¿sabes? Pasando de todo.
-Claro, y luego pasa lo que pasa...
-Tampoco te creas, ¿eh? Que el Carlos tenía ya 23 años.
-Sí, pero de pequeño ya se iba por ahí él solo todos los días con los colegas a fumar al parque.
-Era un bala perdida el pobre.
-¿Cómo están los padres?
-Pues mal, ¿cómo van a estar? El entierro fue ayer, así que imagínate.
-Joder, macho, si es que no somos nadie.
-Es que sí.
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