Pure
La profesora se levantó violentamente de su silla y dio un golpe con la palma de la mano sobre la mesa.
-¿Qué es la vida?- preguntó a sus alumnos visiblemente disgustada- ¿Eh? ¿No lo sabéis? ¡Pensad!
Dio tres o cuatro pasos firmes en dirección hacia los pupitres mientras apretaba los puños con fuerza.
-No me extraña que no sepáis contestar a esta sencilla pregunta. En vuestra pequeña atmósfera de pueril felicidad no sois capaces de entender que la vida es miedo. Sólo eso. Asistís a clase por miedo a que vuestros padres os castiguen, por miedo a que os suspendan, o por miedo a no tener los conocimientos necesarios para ir a la universidad. Y ¿por qué iréis a la universidad? Por miedo a no obtener un título que os permita trabajar, y trabajaréis por miedo a no tener dinero para vivir, por miedo a morir. Eso es, a fin de cuentas, lo que os guiará el resto de vuestras vidas. Nada más.
El aula quedó en absoluto silencio. La profesora se giró hacia la pizarra para girarse de nuevo segundos después en un acto de ira irrefrenable.
- ¡¿Qué creéis que es el ser humano?! ¡¿No es acaso un animal que actúa instintivamente, que no sabe hacer otra cosa sino lo que la cruel ley natural le ordena?! ¡¿Para qué nos otorga la naturaleza el don de la razón si no nos permite utilizarlo?! ¡¿Se regocija observando cómo reflexionamos sobre lo que hacemos, sabiendo que no podemos evitarlo?! Podéis pasar (y pasaréis) el resto de vuestras vidas buscando a una persona que trascienda el concepto de hombre como animal, pero jamás lo encontraréis porque no existe. Por eso la razón es un castigo. Nos hace ver lo que somos, cuando podríamos ignorarlo. Nadie puede salvarse de esta realidad y, aunque muchos de nosotros busquemos las cualidades humanas más propias de un ser superior, os recomiendo que no os molestéis en hacerlo.
La habitación volvió a quedarse en silencio, pero esta vez durante unos minutos más. Los ojos de la profesora se veían enrojecidos, húmedos, titilantes.
-¿Sabéis- dijo conteniendo las lágrimas- que todo lo que hagáis en esta vida para cambiar las cosas será en vano? ¿Sabéis que cuanto más os esforcéis en superar la barrera que os separa de lo establecido, mejor entenderéis que no hay esperanza posible para nosotros? Con esto quiero decir- murmuró agachando la cabeza, una vez sentada en su silla- que la pureza del hombre está manchada por la experiencia animal, que no hay forma de liberarlo del lastre de sus orígenes, que está condenado.
Levantó la cabeza en un gesto de desesperación, como si implorara, y se secó los ojos con un pañuelo blanco.
-A los que compartís mi visión del mundo- continuó, más calmada- os digo "bienvenidos a la realidad"; a los que padecéis aún esa ceguera que os impide ver lo que ocurre a vuestro alrededor, os digo "enhorabuena, habéis encontrado el secreto de la felicidad".
Me gusta tu entrada, me parece bastante pesimista y cruda, pero en ello le das el sentido a tu entrada. Espero que esa profesora pueda alcanzar una realidad más alegre y pueda conseguir aquello que se proponga ;)
ResponderEliminarUn saludo, Eser.