Consecuencias del pensar

No hizo falta demasiado tiempo para que Beh, después de darle las más absurdas vueltas al más absurdo tema, se sumergiera en los ajetreados mundos de la música country y escuchara a Reba Mcentire como si a ella perteneciera la clave del éxito.
En un momento como ese, la relajación no hubiera sido la solución a sus problemas, como no lo había sido nunca. Para Beh, cualquier ápice de tranquilidad, de sosiego, marcaba un antes y un después en su más que extraña existencia; vivía inmersa en una ineludible paradoja que solo reportaba agravios. Durante el período en el que realizaba una actividad programada, con estrictos horarios, su mente le permitía un estrecho margen de libertad, cosa con la que su cuerpo no podía competir. Sin embargo, durante su más que merecida pausa, su mente tomaba el control total de su cuerpo, que tampoco podía competir, entonces, con el grado de libertad que prestaba su mente, que no era, tampoco, lo que ella hubiera soñado. 

Los días eran agotadores, pero aún lo eran más las noches. Los días enteros sin poder olvidarse de sí misma y las noches de soledad, en las que cada lágrima era una puñalada, conformaban un aura de desesperación constante de la que parecía imposible escapar. 

Independientemente de sus pequeños "ángeles", que prestaron su ayuda significativamente, si algo sirvió para calmar los ajetreados pensamientos de Beh, fue el madrugar, el caminar, el extenuarse, el sentir incomodidad física realizando lo que ella considera como "su obligación", y el complacer a los demás y, supuestamente, a sí misma.      

El hecho de ser reconocida por varios médicos no redujo todo lo que debiera su sensación de morir;  la vida parecía quedarse corta. Hicieron falta otro tipo de terapias para que la situación se estabilizara mínimamente,      aunque su rutina psicológica siguió dando los golpes necesarios en los momentos necesarios, golpes periódicos, constantes, atronadores. 
Y, sin embargo, lo que la dañaba, lo que la atormentaba realmente, es que nadie lo sabría nunca.   

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