Encuentro ficticio con mi alma gemela I

La primera vez que lo vi estaba bailando; no bailaba mal, pero sus pasos parecían sacados de "Movida en el Roxbury". Se acercó a la barra y me temí lo peor. Pidió, miró a sus amigos y cogió con entusiasmo el vaso de Coca-Cola que le sirvieron. Coca-Cola, ni más ni menos. Siendo alguien de su edad supuse que le servirían ron con algo pero no fue así. Creo que fue lo primero que me gustó de él. Cuando me lo presentaron, aquella misma noche, percibí una conexión especial, un brillo inesperado en sus ojos, una melodía dulce y cálida en sus palabras, un corazón que palpitaba de verdad.
Poco después de las presentaciones le oí comentar con sus amigos que no era fan de aquella música latina que sonaba en toda la sala. Me hinché como un pavo de emoción. 

Salimos todos juntos fuera del local para que varias de mis amigas pudieran fumar y, de nuevo, me temí lo peor. No me decepcionó; se mantuvo alejado de aquellos pecaminosos placeres y se dedicó a posar su mirada en los edificios antiguos que rodeaban el céntrico pub. También cruzó su mirada con la mía en más de una ocasión y me regaló alguna que otra sonrisa para hacerme aún más feliz. Su móvil sonó un par de veces a ritmo de Depeche Mode y su conversación no me dio pistas sobre una posible "fantástica novia" que no fuese yo.  La noche pasó rápida y tuve la suerte de conseguir su teléfono al decir que buscaba a alguien que me acompañase a ver una exposición de arte surrealista en la que estaba muy interesada. No tardé ni un día en contactar con él, que se mostró bastante receptivo; fuimos al museo, a cenar y pudimos charlar sobre nuestras vidas, nuestras ansias y nuestra espiritualidad. Creo que fue ahí cuando me di cuenta de que me había enamorado como nunca antes.

-¿Cuál es tu obsesión?-me preguntó- Todos tenemos una.

-Hmm, déjame pensar.-medité. Creo que pasé demasiado tiempo reflexionando sobre qué preocupación era la que más me atenazaba porque me miró con una dulzura casi lastimosa.- La dualidad instinto-razón en el ser humano - dije finalmente.

Abrió los ojos sorprendido y la compasión de su mirada se trasformó en aceptación. Pasé la prueba.

-Es interesante,- musitó- en mi caso es la dificultad del ser humano para diferenciar la obligación ética de la obligación moral. ¿Qué opinas?

-En la mayoría de las ocasiones ni siquiera nos planteamos de dónde viene el pensamiento (que a veces no es ni pensamiento) que nos obliga a actuar de una manera u otra. Una vez salvé a mi hermana antes de que sufriera un accidente; no sé por qué lo hice. Si hubiese sido un desconocido ¿lo hubiese hecho igualmente? ¿y si hubiese sido un animal no racional? El caso es que la sociedad nos empuja a hacer ciertas cosas de manera involuntaria que, quizá, nuestra naturaleza nos ahorraría. Siempre que entre dentro de mi concepto del bien, así sea.

Me miró satisfecho. No quería parecerle idiota y creo que escapé de su purga. 

-¿Qué opinas tú de la razón en el ser humano?- pregunté.

-Bueno... creo que Pío Baroja hizo esa reflexión por mí hace ya tiempo.

-¿Has leído El árbol de la ciencia?- pregunté emocionada.

-Sí, y me declaro racional.

-Yo también-sonreí.

No imagino la cara de tonta que se me debió de quedar, pero no me hubiese reconocido en una fotografía. 

-¿Líder preferido?- me preguntó de improviso. 

-Carlos III.

-¿Escritor?

-Varios comparten podio.

-¿Género musical?

-Ninguno. No me gustan géneros sino canciones.

-¿Película?

-En la línea de fuego.

-¿Profesión?

-Cowgirl.

-¿Pintor?

-Jacques-Louis David.

-¿Obra de teatro?

-Don Juan Tenorio.

-¿Te gusta Dalí?

-Mucho.

-¿Y Espronceda?

-También.

-¿Cómo te sientes habitualmente?

-Sola en un mundo de animales que no me entienden.

-¿Tienes novio?

-No.

-¿Quieres que quedemos otro día?

-Claro.

-Pues dime fecha y hora.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Si no puedes cantarlas, critícalas I

Mentalidad borrosa

¿Es aquello una luz?