Doctor, doctor
-¿Cómo empezó todo?- me dijo el doctor muy seriamente- Vuelve al principio.
-Verá, todo ocurrió en el momento en que descubrí quiénes eran realmente. Estuve con ellos un tiempo, una semana más o menos. Pasamos mucho tiempo juntos y yo acababa de conocer, además, a unos cuantos chicos que me causaban bastante curiosidad.
-¿Cómo eran esos chicos?
-Eran raros y convencionales a la vez. Para mí eran raros pero para la sociedad eran el día a día. Me interesé mucho por ellos, escuché atentamente lo que decían e intenté abstraer todo eso y buscarle un porqué.
-¿Lo encontraste?
-Después de pasar un tiempo con otras personas, semanas después de conocerlos, me di cuenta de que no eran todos tan diferentes, de que, en realidad, eran las mismas personas desdobladas.
-¿Coincide con la descripción de aquel grupo con el que salías al principio?
-Sí, en gran medida sí. Puedo diferenciar, ahora, tres grupos (que en realidad son el mismo): el grupo inicial, el grupo singular y el grupo vulgar.
-Háblame de ellos.
-En el grupo inicial comencé a descubrir cosas, cosas que eran más mentira que verdad, pero eran nuevas. El caso es que este grupo resultó ser un espejo de la realidad; todo lo que ocurre en la vida estaba reflejado allí: poder, fingido respeto, soberbia, codicia, ingenuidad, crueldad, confusión, idolatría. Aun comportándose como seres civilizados no eran más que chimpancés dando saltos, comiendo, gruñendo, reproduciéndose, peleando y adorando (casi como humanos) a un pequeño ídolo de cartón situado en el centro de sus vidas.
En el grupo singular descubrí una manera aún más superficial de ver el mundo; ya no había parte humana, no había ídolos a los que adorar, era todo salvaje, todo animal. Parecían nacer, crecer, reproducirse y morir sin más. Encontré en ellos la evasión constante de la realidad, y eso me entristeció muchísimo, pero lo que más me afectó fue que pareciesen felices.
En el grupo vulgar fue cuando entendí que todos los grupos que había conocido eran iguales; cambiaban las caras, las voces, los lugares, pero la dinámica era la misma.
-¿Qué conclusión sacas de todo esto?
-Que la palabra "racional" sobra en la definición del concepto "hombre" en muchos casos. He visto cosas que mi inteligencia no era capaz de pensar, he descubierto situaciones que la moral humana y la ética de la sociedad en la que vivimos me prohíben experimentar, he sufrido abusos que mi condición de ser humano rechazaría en cualquier caso. Me he dado cuenta de que el ser humano es animal, un animal implacable, que no mira por la especie sino por el individuo, que destruye sin darse cuenta y, en muchas ocasiones, siendo perfectamente consciente de su perversión. El hombre se nutre, se reproduce y se relaciona de la manera más primitiva que encuentra, disfruta con lo instintivo, se pierde en lo fácil y se aleja de lo racional; hay un odio generalizado hacia el pensar, hacia la filosofía, hacia la ciencia, hacia la razón. Los veo como a perros, doctor, como a perros que lamen a su dueño y le demuestran su cariño pero no lo entienden, y es por eso que me siento sola entre mascotas incapaces de reconocerse como lo que son; tengo la sensación de que se degradan día a día y no puedo hacer nada, no puedo salvarlos.
No se porque algunos creen que no somos animales y mas porque los problemas aparecen cuando olvidamos que somos un animal mas, y si todos somos iguales porque hacen los lavabos de las mujeres mejores que los lavabos de hombres, donde esta la igualdad?
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