Oda (anual) a la alegría I
Aquí estamos otro año más con un resumen resumidísimo, algo crítico y nada serio de nuestro evento anual favorito: Eurovisión.
Este año, como siempre, ha habido sorpresas, países a los que echamos de menos y algunos a los que echamos de más. Sea como sea, la gala de anoche estuvo repleta de banderas fabricadas de las más extrañas maneras, hubo alguna que otra mariposa y un cubo colosal con el que cualquier cosa que se quisiese hacer parecía posible.
Sorprendió gratamente el tema de los anfitriones daneses a los 12 puntos- todo un acierto-, con los apóstoles, los meses, los chinos... (?) Y sorprendió ya no tan gratamente la oleada de abucheos a Rusia durante la gala.
Dejando al margen los conflictos europeos, de los que no tengo la intención de hablar, demos paso a la música y al análisis de las 26 actuaciones de la gala final de Eurovisión 2014:
1. Ucrania: Mariya Yaremchuk y su hámster nos trajeron un "Tick Tock" pasado de vueltas. El hombre de la rueda aprueba. El estribillo de la canción aprueba. Todo lo demás puede ir al archivo vertical: la basura. Los ucranianos este año han contribuido al innoble propósito de crear una gala llena de espectáculos no integrados, en los que la música y todo lo demás no encajan en absoluto. Podría haber sido peor, pero también mucho mejor.
2. Bielorrusia: partiendo de la base de que la tarta de queso sabe a gloria, Teo y su Cheesecake no podrían dar un espectáculo que no estuviese a la altura de tan delicioso postre. La actuación fue elegante, divertida y muy entretenida, y Teo se mostró cómodo y resuelto en el escenario con esa graciosa coreografía que parece producto de la aleatoriedad que otorgan cuatro copas de más, pero que en el fondo está muy pensada y estudiada. La canción en su versión de estudio mejora notablemente, pero, aún así, en directo cautiva hasta al eurofóbico más terco. Aprobado con nota.
3. Azerbaiyán: a ver... el fondo era bonito. La canción resultaba ligeramente insoportable, como un pitido en el oído, y el espectáculo, como en muchas de las actuaciones de la gala, no estaba integrado. Dilara quiso transmitir algo que no nos llegó y solo pudimos quedarnos a esperar que la trapecista se diese un señor leñazo o levantarnos a revisar el correo electrónico, que fue mi caso. Para empezar un fuego hace falta más que las ganas.
4. Islandia: Música estupenda, espectáculo divertido y muy correcto, ¿qué más se puede pedir? En un principio dio la impresión de que Parchís había vuelto en forma de islandeses creciditos y barbudos, pero luego vimos que los Ramones e Imagine Dragons se habían embarcado en una aventura carnal y habían concebido a este prodigio de la música. La actuación no dejó indiferente a nadie, y ver a los Pollapönk formando la palabra "LOVE" al terminar su tema a mí, personalmente, me cautivó. Bravísimo.
5. Noruega: Carl y su tormenta silenciosa demostraron muy buenas intenciones: una canción preciosa con un mensaje muy real con el que todos nos sentimos identificados. Sin embargo, nuestro vikingo vestido de comunión se mostró nervioso en el escenario y su voz bailó más que los Pollapönk. La versión de estudio es maravillosa. El espectáculo en directo... flojo.
6. Rumanía: Por el amor del dragón de los testículos de plata, ¡¿qué diantres es esto?! No sé ni por dónde empezar a comentar semejante desaguisado. ¿El coreógrafo estaba drogado cuando puso a Paula Seling y a OVI a bailar? La puesta en escena rayó lo patético, aunque más bien lo ralló, lo hizo hebras y lo echó en una ensalada de descontrol y mal gusto. Cuando Paula apareció me pregunté por qué parecía estar sobre un croma cuando ¡qué sopresa!, así era; todo lo demás sucedió de la misma extraña manera: un teclado redondo que seguía sonando cuando el cantante dejaba de tocarlo, una cantante que parecía estar constantemente oliendo mierda... Un desastre.
7. Armenia: me quito el sombrero, lo tiro, lo piso y lo quemo porque no es digno de contemplar tan grande espectáculo. La canción de Aram Mp3 empezó suave y algo lastimosa para acabar en la conjunción músico-astral más grande de todos los tiempos. "Not Alone" va creciendo y creciendo, junto con la actitud del artista, para dar un espectáculo de luz y sonido absolutamente maravilloso. Aram no necesita nada más que a sí mismo para deslumbrar y, aunque me pareció ver a Sauron entre las extrañas formas de colores del fondo del escenario, eso no me hizo perderme una de las mejores canciones que he visto en el festival de Eurovision en muchos años. Enhorabuena.
8. Montenegro: Sergej Cetkovic o el papá que todos querríamos tener. Una vez más, el espectáculo no estaba integrado ya que la patinadora bailoteaba porque sí y a lo loco sin interactuar con nadie mientras que Sergej era víctima de sus propios nervios y desbarataba su preciosa canción. En fin, puede que ya no sean uno, pero Serbia y Montenegro siempre nos regalan temas maravillosos como "Moj Svijet", aunque en este caso, se haya visto afectado por una puesta en escena inapropiada. Aun así, balance final positivo.
9. Polonia: hago mías las palabras del maestro Xque Hao cuando dijo a sus aprendices "WTF?!". Vamos a ver, que alguien me explique lo de hacer labores tradicionales de manera provocativa, lo de por qué el vestuario no encaja con la canción, o lo de cómo los pobres polacos tienen que ser representados por esta gente. Pésimo espectáculo.
10. Grecia: ganas de llorar. Espectáculo no integrado, manos que no saben dónde van... ¿estamos en Ibiza? No. Pues no se nota. El incluir la cama elástica es un desesperado intento de levantar una canción insulsa y un espectáculo sin pies ni cabeza, ¿verdad? Pobres griegos, no dan una.
11. Austria: todo muy correcto. Buena canción, buena voz y un reclamo que llama la atención sí o sí. Conchita Wurst, tal y como hizo Finlandia en la edición pasada del festival, puso sobre la mesa temas de actualidad que, aunque nada tienen que ver con la música, resultan llamativos y dan un poco que pensar al espectador. Por eso y por su maravillosa interpretación de "Rise Like A Phoenix", nuestro particular Jared Leto vestido para ir de fiesta con las amigas triunfó desde el comienzo de las votaciones. ¡Enhorabuena, Austria!
12. Alemania: seamos claros, P!nk ya existe. Pasando por alto este detalle, la canción comenzó prometedora, y quizá demasiado, puesto que resultó algo insípida al final. El espectáculo fue sobrio y correcto aunque si hubiesen desatado una lucha a muerte con salchichas y cervezas hubiera sido algo mejor. Aprobado raspado.
13 Suecia: aparte de hacer muebles de contrachapado, los suecos saben hacer muy buena música. Este año, entre una puesta en escena elegante llena de estrellas, nos han presentado una canción perfecta, bien estructurada y maravillosamente interpretada por Sanna Nielsen. Aunque el cambio de tono final resulta un poco brusco, "Undo" se salva sin problemas gracias a una actuación impecable y a la maestría de David Kreuger, su compositor. Un regalo para los oídos y un acierto por parte de los suecos.
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