Zen Life

En ocasiones tiendo a dejarme caer colina abajo, otras veces, simplemente, la gravedad me arrastra sin que yo lo decida. 
El principal problema aparece cuando me niego a caer; me aferro a lo poco que tengo por miedo a encontrar mucho menos allá donde vaya. 
Es ridículo. 
Últimamente he estado aferrándome a algo tan pobre y disfuncional que he tenido que idealizarlo para que cobrase sentido; he tenido que hacer esfuerzos sobrehumanos para que ese elemento inválido me resultase válido. 

¿Es la solución vivir mi Zen Life? Las hamacas no me desagradan en absoluto y la idea de ser feliz es, verdaderamente, muy tentadora.  

Da igual para quien fuese el consejo, a mí me sirve.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Si no puedes cantarlas, critícalas I

Mentalidad borrosa

¿Es aquello una luz?