Confiese
-Diga... ¿fue así?
-Ehm... quizá.
-¿Quizá? Sea precisa.
-Bueno... digamos que no fue así del todo.
-Concrete.
-Sí dije al acusado que se deshiciera del problema.
-Es decir, lo instó a cometer el crimen.
-No. Sólo le dije que se deshiciera del problema. Le recuerdo que he sido agredida por ese hombre por ello. No me arrepiento de lo que dije, me arrepiento de cómo lo dije. Quizá pareció que mi consejo era el de asesinar al señor Montenegro.
-¿Quiere usted decir que el acusado malinterpretó su consejo y asesinó, por ello, al señor Montenegro?
-Más bien creo que lo hizo con total alevosía y ahora se excusa en aquella conversación que, sinceramente, no recuerdo con exactitud. Me parece que alude a ese consejo sólo para repartir su culpa, ínfima, por cierto.
-¿Se siente usted culpable por haber hablado de ese tema con el señor Iglesias?
-Para nada. Sus actos hubieran sido exactamente los mismos de no haberse producido la conversación. Mi conciencia está muy tranquila, señor Varela.
-¿Parecía el acusado alterado cuando habló con usted sobre el crimen cometido?
-No, lo hizo con total normalidad. Es más, se justificó pobremente.
-Entiendo. No hay más preguntas, Señoría.
Cosas de ser interpretado por un auténtico zumbado.
ResponderEliminarOye, échale un ojo al concurso de mi blog. Supongo que te gustará, aunque solo sea un poco, porque tiene su punto raro:
http://lodoincendiario.blogspot.com.es/2012/12/i-concurso-caotico-another-blot-in-wall.html
¡A ver si nos vemos!