La censura
La censura es una mierda maravilla.
¡Qué horror cuando alguien nos censura! Nos recortan las palab, desmenuzan nuestros a c t o s, nos desdibujan los s_enti_ient_os y asesinan nuestros propósitos.
Yo, sinceramente, no podría soportar que alguien me impidiese expresar libremente mis ganas de [...]arte, de [...]ar contigo todo el día y no prestar atención más que a tu [...].
¡¿Se puede vivir forcejeando todo el día con aquellos que no quieren oír la más pura verdad?! ¡Es que los cogería a todos y los *$.%&# hasta que no pudieran @*¡¡¬? ni aunque quisieran!
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Alegaré enajenación verbal transitoria...
Fijaos. Fijaos en lo que han hecho con mi entrada: no es nada; está completamente vacía. Y claro, algo que no transmite, no porque no sepa, sino porque no lo dejan, pues tiene que cambiar de aires. Esta entrada podría ponerse en un periódico gratuito, en un guion de serie mediocre, en un escaño... porque no dice nada.
[...]
Ay... qué mala la censura, ¡qué horripilante! Pero ¿sabéis qué es lo peor? Que, la mayor parte de las veces, esa reprochable y delirante censura nos la ponemos nosotros mismos.
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