Tú bien sabes que

Ojalá fuese un gorrión, que puede volar lejos sin importar el hambre y el frío. No tiene ataduras, solo tiene que volar.

Ojalá fuese una estrella de mar, que a partir de sus heridas y cortes vuelve a crecer, como si nada le hubiese ocurrido.

Ojalá fuese una mariposa, que, aun atrapada en un bote de cristal y con sus alas rotas, sigue siendo bella.

Ojalá fuese un lobo, que solo tiene que aullar para que su manada acuda en su ayuda.

Ojalá fuese un león, capaz de aguantar arañazos y mordiscos y, aun sangrando, no dejar de luchar.

Ojalá fuese una pantera, que, aunque podría devorarnos, la consideramos hermosa.

Ojalá fuese un escorpión, capaz de clavarse a sí mismo su aguijón cuando todo va mal.

Ojalá fuese un ciervo, que observa, siempre alerta, erguido, elegante y poderoso, cada esquina de su bosque.

Ojalá fuese una cobra, que al sentirse amenazada es implacable.

Ojalá fuese un delfín, cuya inteligencia no le impide ser hermoso.

Ojalá fuese un gato, impetuoso e impredecible.

Ojalá fuese un cisne, incapaz de ocultar su fragilidad.

Ojalá fuese un ser humano, que engaña, que sufre y hace sufrir, que no le importa lo que no sea él, y a veces tampoco él, que amenaza, que tortura, que mata, que juzga, que condena, que se ensalza, que se desprecia, que se hunde, se levanta y se vuelve a hundir, que pisotea, que odia, que manipula, que carece de cualquier tipo de ética y, mucho menos, de moral, que crea, que destruye, que habla sin pensar y lo que piensa no lo dice, que es un cobarde nato, que no juega, que no se arriesga, que no gana, que no imagina, que no medita, que no escucha, que no entiende nada, que cierra los ojos para no ver, que solo corre para menospreciar al cojo, que no se esfuerza, que no trabaja, que no cree, que no ama, que no cuida, que no acoge, que no consuela, que no empatiza, que no valora una lágrima, que no sueña con ser un gorrión, ni una estrella de mar, ni una mariposa, ni un lobo, ni un león, ni una pantera, ni un escorpión, ni un ciervo, ni una cobra, ni un delfín, ni un gato, ni un cisne. Que solo sueña ser él, quererse a él, cuidarse a él, odiarse a él y abandonarse a él. 

Ojalá fuese un ser humano.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Si no puedes cantarlas, critícalas I

Mentalidad borrosa

¿Es aquello una luz?