Esclava de la pureza
Por un momento pensé que estaba realmente harta de ser el cartílago cuando yo había sido siempre el hueso. "Con lo que yo he sido..." me decía continuamente, "¿En qué mundo vivimos si mi misantropía es la mayor de las bondades que existen?".
Detrás de mí siempre hay un perro con un apetito más voraz.
Debajo de mi sangre derramada siempre hay un charco más grande y espeso de la sangre que ya derramó otro.
Delante de mí siempre hay un viento que sopla más fuerte que mi tímido aliento.
Encima de mí siempre hay alguien que pisa con una bota más pesada.
A mi lado siempre hay torres que aguantan por más tiempo las embestidas del mar.
¿Que qué quiero hacer?
Matar a ese perro y comer su carne cruda, adornar las estancias con lechos de sangre, hacer temblar a mis semejantes con el ciclón más poderoso, cubrir de acero mis zapatos y destruir todo lo que esté debajo de mí, anclar mis pies al suelo y permanecer inmortal.
¿Por qué?
Porque mi desprecio no lo entendéis y solo sabéis huir cuando el filo roza vuestro cuello, porque la fuerza, para vosotros, se encuentra precisamente ahí, porque no soy mejor que vosotros pero ha de parecerlo para que pueda ser líder, porque el respeto a la palabra desapareció hace ya mucho tiempo, porque sois unos mentirosos, porque sois cobardes, porque sois animales, porque me hacéis sentir débil, porque tengo que sobrevivir, porque os he visto crecer y superar al maestro, porque he creado monstruos, porque antes era como vosotros.
¿Quién soy yo?
Soy Beh Panic: 67% agua, 23% arte, 10% odio.
(Puede contener trazas de filantropía y frutos con cáscara)
Comentarios
Publicar un comentario
Elige tu comentario sabiamente...