Lundi matin.
Todos los días son iguales. Me levanto, voy al baño y veo la cara de simio fuera de órbita con la que me encuentro todas las mañanas reflejada en el espejo. Repto hasta la cocina y coja una taza. Está sucia. La dejo en el fregadero, cojo otra y me cercioro de que está limpia. Me doy la vuelta y casualmente esquivo la puerta del armario que me he dejado abierta. Golpe de suerte. Me preparo el desayuno con el ánimo propio de un reo de muerte y degluto esas pequeñas bolas de azúcar y grasa llamadas cereales. Voy al baño y entro en la ducha temiendo resbalarme con la viscosa alfombrilla que parece estar ahí para cometer un homicido involuntario. Tras ducharme, mejor dicho, tras abrasarme y congelarme repetidas veces, salgo de la ducha. Hace frío.
Me envuelvo en la toalla y me visto. ¿Y aquella camiseta que tanto me gusta y que me apetece ponerme justamente hoy? Está para lavar, obviamente.
Preparo mis libros mientras escucho "La Boheme" y canturreo en francés.
Cojo las llaves. Salgo de casa. Se me olvida el móvil. Entro. Lo cojo. Salgo.
Me envuelvo en la toalla y me visto. ¿Y aquella camiseta que tanto me gusta y que me apetece ponerme justamente hoy? Está para lavar, obviamente.
Preparo mis libros mientras escucho "La Boheme" y canturreo en francés.
Cojo las llaves. Salgo de casa. Se me olvida el móvil. Entro. Lo cojo. Salgo.
Samuel Larson
Jajajaja, la habitual chispa de siempre XD Veo que tienes trozo nuevo... ¬¬ Lo dejo caer XD
ResponderEliminarBesos
Interesantemente curioso (no hay más que decir XD).
ResponderEliminarUn saludo, Eser.